jueves, 12 de septiembre de 2013

Contraportadismo

Por las páginas de esta no-novela desfilan toda suerte de personajes en estado de metamorfosis: grises oficinistas que se sueñan escritores uruguayos en la estirpe de Onetti; atractivas compañeras de trabajo transmutadas por el deseo ajeno en despiadadas mujeres-pantera; inanes excursiones de touroperador que devienen viajes de aventura por el filo mismo de la melancolía; visitantes de un remoto mañana sin futuro que han quedado encallados en nuestro presente; multitudes de bellas desconocidas al paso que la mirada funde y amalgama en una única, imposible Ella... Habitantes todos de un blog personal que se emancipa de Internet para convertirse, con la complicidad del lector, en un libro de verdad como éste que tiene en sus manos…

Como el espejo mágico de la madrastra de Blancanieves, donde vernos más guapos, o como la cabina telefónica en la que el tímido Clark Kent desaparece para dejar su lugar a Superman, estas páginas apuntan al insalvable abismo entre realidad y deseo, que acaso sólo podamos surcar, sin riesgo de despeñarnos, a base de ficciones…

Al final, la realidad misma –auténtico monstruo al fondo de este libro- quizá sea derrotada por la palabra y se transforme en otra cosa, que, por definición, sólo podemos imaginar mejor.