sábado, 9 de abril de 2011

Deconstruyendo la ciudad


Al caminar la ciudad, la mirada debe ir por delante; hendiendo el aire para abrirle paso a uno, hallando los huecos en la realidad que permitan moverse de aquí allá, de este fragmento de realidad a aquel otro, conquistados, antes de que el pie marque su huella sobre ellos, por el poder allanador de la literatura. La realidad en bruto es inhabitable, a no ser sorda, insensiblemente; mejor refinarla en minúsculas instancias narrativas plenas de resonancias, donde el vivir se despliegue en todas las posibilidades cromáticas del espectro... Sólo así, fabricando huecos a golpe de mirada, avanzará uno en su siempre dificultoso camino hacia ese lugar que está tan dentro como fuera, en el que la presunción de culpabilidad, sobre el mundo y sobre uno mismo, queda en suspenso, y donde un día, quizá, pueda uno finalmente perdonarse y ser...

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