miércoles, 16 de febrero de 2011

Tránsito nocturno


Coches transitando en la noche, a horas impropias, de vuelta de (¿o ida hacia?) ignotas transacciones emocionales, sin el salvoconducto de la rutina, la legitimidad de los traslados usuales al trabajo, a casa, al trabajo... El observador, desde su ventana, imaginará vidas ajenas encapsuladas en el metal cromado, y sentirá que cada vehículo transporta una vida extraordinaria, una historia digna de ser contada; la suma de todas ellas, al cabo de un rato de observación, le hablará al oído de la temblorosa existencia nocturna de la ciudad, de la que en tiempos el propio observador formó una minúscula y tímida parte, pero que esta noche, tras la ventana (tras una vida vivida tras una ventana tras otra), le parece al cabo tener el aroma embriagador de lo ajeno siempre fuera de alcance...

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