viernes, 9 de diciembre de 2011

Delirio nocturno (Viajar/Deseo, 16)

(Ustedes perdonen -y entiendan...)

Durante la cena en el lujoso restaurante, (ella) le prometería locuras a la vuelta al hotel, con un erotismo algo grosero bañado en vino de Oporto... Él le seguiría la corriente, sonriendo y enarcando alguna ceja, fingiendo apenas escándalo; toda su atención verdadera puesta en el brillo genuino de los ojos de ella, que le hablaría sin palabras -por debajo de las obscenidades y el lenguaje procaz- de la insólita felicidad de la niña olvidada, casi enterrada en el cuerpo de la mujer. Luego, ya en la habitación, y tras amar con dedicación el cuerpo (un cuerpo menudo, en efecto casi el de una niña), él podría al fin abrazarla, quizá consolarla hasta la llegada del amanecer...

2 comentarios:

  1. Me he dado cuenta de que las dos series más longevas de este blog ("Viajar" y "Deseo") habían llegado a la vez a su número 15... Así que para celebrarlo he aquí esta entrega especial, este crossover de mis dos obsesiones fundamentales (vale, ya he pedido disculpas en la propia entrada, no pienso repetirlo aquí...)

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  2. No deberías excusarte tanto, cuando la entrada es muy buena. Me congratula que señales que una de las virtudes de amar (creo), sea la de recuperar la felicidad infantil que habitualmente llevamos tan escondida (muy logrado el contraste con la superficialidad del deseo carnal).

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