viernes, 16 de diciembre de 2011

Omnipotencia


Habitar mi ciudad como si fuera un extranjero; la gloriosa, liberadora sensación de la vida sin más vínculos que los que uno elija, en el dulce vagabundeo de la mirada al paso. Caminar la calle Menacho de Badajoz como si fuera Rua Santa Catarina de Oporto, tan ajeno, tan otro, victorioso por sobre los fantasmas que me acometen usualmente por estos pagos; ojalá pudiera mantener siempre el paso así de firme, hurtándome al peso de las miradas ajenas (pero entonces el primer encuentro fortuito con algún conocido desarma mi imperturbabilidad y me inserta de nuevo en el tejido de esta ciudad, de esta vida, enredándome en los hilos de araña de mi yo de siempre...)

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