jueves, 30 de septiembre de 2010

El pianista y el escritor


Dos vértices del prestigio de un café, ambos actuando para el público; ¿sintiendo emociones o ejecutándolas con frialdad? "Estaba a sueldo en aquel café, interpretando al papel las más sublimes emociones para aquel público ignorante de turistas e iletrados varios; cuando, un día, caí en mi propia trampa y recordé que el arte es un arma de doble filo..."

(en la imagen: Café Majestic, en Porto)

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