miércoles, 22 de septiembre de 2010

Libro negro de la Ciudad, 4

Todavía existen bibliotecas del misterio, y una de ellas me condujo a este libro. Perdonen tan decimonónico comienzo, pero a veces a la realidad, aun en estos tiempos frenéticos, le da por imitar modelos clásicos. Disculpen también que no me presente, sería algo impropio; lo entendí cuando estudié estas páginas y supe de la irrelevancia de los nombres, del carácter necesariamente anónimo de las voces aquí recogidas a las que ahora, con mano trémula y el pulso agitado, me dispongo a sumar la mía...

2 comentarios:

  1. Bonito guiño borgiano. Me ha retrotraído a otras épocas tertulianas, cuando nos posicionábamos ante la dualidad Borges-Cortázar. Yo siempre preferí al bibliotecario.

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  2. Como en tantas otras cosas, el tiempo te puede dar una perspectiva distinta, y quizá en esta época me apetezca más el tono reposado y reflexivo de un Borges, frente al vitalismo exuberante que nos enamoró de Cortázar "cuando éramos jóvenes"...

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