martes, 29 de noviembre de 2011

Yo te libero



Ve, personaje, y llévate la historia que he hecho crecer en torno a ti. La misma historia que he superpuesto a los hechos reales para entenderlos, para defenderme de ellos cuando me ardían dentro, para suplantarlos cuando no respondían a mi necesidad de belleza, de sentirme viviendo una hermosa historia contigo. Vete y libérame de tus múltiples formas, todas parciales, todas ilusorias: mujer-pantera, mujer que dice NO, objeto único de mi museo de la soledad, golem animado por la palabra "amor", cuerpo junto al que corporeizarme, minotauro de la frase-laberinto en la que aún ando perdido, Julieta unplugged, rosa de hierro, mujer de Mucha, Alicia adulta, demonio tutelar de mis viajes, mujer amada en primer plano, voz de seda que me estrangula... Vete, y déjame acabar al fin con esta malversación de la palabra, este uso impropio de la literatura, esta profunda traición a mí mismo. Vete, y déjame ver otros caminos narrativos y vivenciales, otros ámbitos donde se respire mejor, estancias no viciadas de deseo enquistado y dolor sublimado en palabras hermosas. Vete, con el dolor que me causa borrarte, pues llegaste a estar viva para mí, dentro de mí. Vete, y déjame poner la palabra FIN.

Vete, personaje, y déjame ver a la persona.

Déjame verla a ella.

Y quizá amarla.

2 comentarios:

  1. Muy bueno. Aunque me sobran las tres últimas líneas.

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  2. Te entiendo, pero sin ese final me parecía demasiado tremendo. Así que me permití esta, espero que última, traición.

    Además, no deja de ser verdad.

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